"STAT ROSA PRISTINA NOMINE, NOMINA NUDA TENEMUS"

"STAT ROSA PRISTINA NOMINE, NOMINA NUDA TENEMUS"

El blog de Pelayo Castillo Palacios

viernes, 7 de junio de 2019

FELIZ DIA DE SAN WALABONSO


“Si alguien quiere venir detrás de mí, renuncie a sí mismo, cargue con su cruz y me siga”
San Mateo 16,24

Hace ya unos años, cuando el querido Carlos Irisarri era el párroco de Niebla, le pedí que me tradujese el texto en latín que lleva escrito el libro que porta la imagen de San Walabonso. No conocemos vinculación histórica del texto bíblico con el mártir iliplense, pero sí que lanza un mensaje muy a propósito de esta entrada.
Vaya por delante que nos mueve fundamentalmente la puesta en valor histórica de nuestro patrón, no queremos entrar en devociones más o menos fuertes, cada uno siente la religiosidad con una intensidad y forma distinta al de su vecino. Por supuesto que tampoco buscamos ningún tipo de enfrentamiento con absolutamente nadie, algunos buscarán en nuestro argumentario un intento de minusvalorar la otra gran fiesta que durante estos días se celebra muy cerca de Niebla, en antiguas tierras de su condado; a nuestros vecinos y amigos rocieros sólo les deseamos la mejor celebración posible de su devoción mariana y un feliz fin de semana.
Ya el 29 de abril de 1624 el cabildo instituyó la festividad de San Walabonso como oficial para la villa de Niebla, de cuya transcripción sólo entresacamos unas frases:
Y en ellos es uno natural de esta villa,/ que se dise San Ubalabonso mártir; que su día se celebra a siete / de junio. Y porque esta villa tiene devoción y quiere haser- / le fiesta, la que se debe y tiene obligación.
Un poco más tarde, en el mismo Archivo Municipal de Niebla, legajo 4 folio 268rº:
En 8 de mayo de / 1634 (nota al margen)
En este cabildo se vido (sic) una carta de Su excelencia el / duque de Medina sidonia, mi señor, su fecha de el siete de henero / deste año, que --- de como se sigue: /
Al concejo, justicia y regimiento de mi villa de Niebla, noticia tenéis / de Su Santidad[1] a días que santificó al bienabenturado / santo mártir Ubalabonso, natural de esa mi villa / de que a tenido muchísima alegría y vosotros la  debeis / tener y esteis mui agradesidos y gozosos de que aya nasido en ella este / santo mártir a quien deuen respetar y onrar y festejar / con particulares demostraciones y porque yo quiero ayudar / a esto con mucho gusto, os ordeno que me digáis con que fiestas / espirituales y temporales os parece que podieis selebrar /  su festiuidad que es lo que sobre esto acordaréis en vuestro / cabildo, me auisaréis para que yo os ordene executéis lo que sea / más de seruicio de nuestro señor que os guarde de salutar. / 7 de enero del 34. El duque de Medina Sidonia. /
Cumpliendo en todo lo que Su Excelencia manda / y este cabildo los tiene obligación acordaron de / botar fiesta por el santo mártir Ubalabonso // (268vº) como la tiene botada para siete de junio / de cada un año que es su día, haziéndole proseción / pública con su misa cantada con diácono / y subdiácono y con ministriles por ser na- / tural y patrono de Niebla, y se agan / las demás demostrasiones de alegría que se pueda. / y que el domingo que biene se aga cauildo / auierto para que todos los vezinos guarden / su día por de precepto.
            Son sólo dos pequeñas anotaciones de la inmensa cantidad de referencias que en los archivos (los de Niebla y el diocesano) hemos encontrado, pero un trabajo más extenso quedará para más adelante.
            Aunque el festejo “oficial” se hace a partir de 1624, es fruto de una “tradición inmemorial” como se recoge en un pleito de 1759 entre el desaparecido convento de Santo Domingo y el clero de Niebla por la denominación de “patrono principal”. Así pues no hay duda, el 7 de junio es el día de San Walabonso, es una fiesta fija, recordemos que otras fiestas y celebraciones del calendario litúrgico son móviles, como, por ejemplo, la propia Semana Santa.
Esta entrada queremos que sirva para mayor reconocimiento de una fiesta no sólo local, sino tan propia como la de un personaje histórico natural de la propia Niebla, evidentemente las decisiones le corresponden a quienes asumen la responsabilidad de tomarlas, pero no es óbice para que nuestra opinión como investigadores de la historia local sea tan válida como la de cualquier iliplense orgulloso de su patrón.
Prometemos poner a disposición de nuestros paisanos todo nuestro trabajo de años en cuanto sea posible, en estos momentos estamos inmersos en un proyecto similar sobre Nuestra Señora, la Virgen del Pino y que, Dios mediante, verá la luz el septiembre próximo.
Simplemente recordar el pasaje de San Mateo con el que comenzamos y que, quien quiera seguir a San Walabonso que lo haga, pese a lo que suceda en ese momento.
Felicidades a toso aquellos que lucen el nombre de nuestro patrón, los “Walos” y “Walas”



[1] Urbano VIII fue Papa de 1623-44

jueves, 7 de marzo de 2019

PREDICADOR DE LA CUARESMA


La predicación es un elemento fundamental en la labor pastoral de la iglesia de la Edad Moderna, siendo los sermones una de las herramientas fundamentales en tal labor.

En la Niebla de los siglos XVI al XVIII (los que llevamos estudiados hasta ahora) también cobraban especial relevancia los sermones, de los que podemos diferenciar tres tipos fundamentalmente:
-       Los de Adviento.
-       Los de Cuaresma.
-       Los de ocasiones especiales y/o solemnes que requerían oradores preparados.

Dada la fecha en la que nos encontramos nos centraremos en los cuaresmales. Fundamentalmente buscaban, desde un punto de vista estrictamente religioso, combatir el pecado (los vicios) y promover la penitencia, pero también encontramos otra serie de factores que hacen un poco específicos a los de Niebla.

Lo primero que nos llamó la atención fue que es de los pocos actos religiosos que pagaba el cabildo, junto con las fiestas de los patronos y la del Corpus, normalmente a instancias del propio duque como podemos leer en el legajo 1:

(23vº)
Viernes, XVI días del mes de junio de 1581 años /
Provisión de / Su Excelencia  en razón  / de la limosna de los / predicadores (nota al margen) /
En este cabildo se prestó una provisión de su Excelencia del Du- / que mi señor por la qual Su Excelencia manda que en tanto que el conven- / to de Santo Domingo desta villa, no se poblare se les / de de limosna quando predicare algún predicador / del dicho convento la quaresma, se le de de limosna / treinta ducados y diez para el sustento /

Esta “predilección” por los predicadores del Convento de Santo Domingo de Guzmán es muy lógica, ya que el referido convento fue fundado por el duque de Medina Sidonia en 1579 para acrecentar su presencia no sólo política y señorial (con la construcción del alcázar), sino también efectuar un dominio moral y religioso imponiendo el patrono de la casa condal también como tal en la villa de Niebla. No debemos tampoco olvidar que en los sermones dados por  predicadores de conventos fundados por señores de la nobleza solían tener una parte de “alabanza y loa” a la bondad y religiosidad de los propios duques.

También podemos inferir que los sermones eran actos muy populares, en los que cada miembro de la sociedad iliplense tenía reservado su sitio en el protocolo, al igual que la procesión del Corpus, toda la sociedad de la villa estaba representada y jerarquizada según su status, por lo que era importante no sólo asistir, sino ocupar los sitios de privilegio si corresponde.



Exponemos varios nombres de predicadores que dieron sermones cuaresmales en Niebla, prácticamente todos los años hay asientos contables en los libros de actas librando cantidades para los predicadores, pero no siempre se recogían los nombres propios de los mismos.

Año
Predicador
Observaciones
1582
Francisco Pedro Navarro

1628
Reginardo Rendón
Vicario Sto. Domingo
1629
Fray Marcos de Salazar
Predicador de Sto. Domingo
1631
Raimundo de Gatica
Vicario Sto. Domingo
1649
Fray Juan de Beja
Predicador de Sto. Domingo
1651
Pablos Destrada

1652
Fray Juan Bravo de Quesada

1663
Fray Diego Hidalgo
Predicador de Sto. Domingo
1681
Fray Pedro de Aguilar

1682
Fray Francisco López
Prior de Sto. Domingo
1687
Fray Francisco
Prior de Sto. Domingo
1718
Fray Blas de Arriaga
Convento de la Vitoria (Huelva)

Como datos curiosos que completen esta entrada cuaresmal debemos decir que no sólo se pagaba en dinero contante y sonante, por ejemplo en 1583 el predicador pertenecía al Convento de Santo Domingo y se libró una fanega de trigo para el mismo, toda vez que solía encontrarse en situación precaria con bastante asiduidad.

            En cuanto al nombramiento del predicador en teoría correspondía al arzobispo de Sevilla, cabecera de la iglesia de Niebla, pero normalmente es un simple formulismo, ya que el duque propone normalmente a algún monje de su convento y el prelado hispalense lo autoriza. En ocasiones también se tiene que recurrir al provincial de la orden para que lo asigne, como en 1628 cuando este cabildo se acordó se escriba a Su Excelencia pidiéndole de merced nos / de carta para el padre provinçial del orden de Santo Domingo para que en- / vie a este convento un padre predicador de opinión para que predi- / que en esta uilla el adbiento y quaresma en considerasion de / que no tiene oy el dicho convento predicador por ser todos mosos /

            En otras ocasiones, normalmente cuando el predicador era foráneo, la limosna solía verse incrementada con algún “extra” como a fray Pablos Destrada, en 1651, cuando además de los cuarenta ducados por esta bez y se le de de raglo me- / dia dozena de gallinas por aguinaldo. /

O un año más tarde:
En este cauildo se acordó se le libre por esta bez sin que adquiera / costumbre a el padre predicador que lo a sido esta quaresma / el padre fray Juan Brabo de Quesada quarenta ducados / de uellon y por la limosna de aber predicado y en esta / uilla y que se le dé de regalo dos hamones y dos abes /

            El predicador normalmente se quedaba toda la cuaresma mientras duraba su labor, si era foráneo dependía de su orden, en caso de los dominicos se alojaban en el convento de Santo domingo, en otros casos se le solía dar alojamiento en casa de algún regidor municipal (quien posteriormente cobraba los gastos producidos).

fotografía de 1909, se puede observar un púlpito en el pilar de la izquierda de la imagen

En definitiva, todos los años por estas fechas las iglesias de Niebla recibían en sus púlpitos los predicadores de la cuaresma buscando la salvación de las almas iliplenses.


Pelayo Castillo Palacios y Antonio Bonilla Giles


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
-          AMN. Leg. 1 al 7
-          ATIENZA LÓPEZ, ÁNGELA. Nobleza,  poder señorial y conventos en la España Moderna. La dimensión política de las fundaciones nobiliarias. En “Estudios sobre señorío y feudalismo: homenaje a Julio Valdeón”, coord.: Esteban Sarasa y Eliseo Martín. 2010. Pp. 235-269.
-          ARANDA DONCEL, JUAN. Los dominicos y los sermones cuaresmales en el cabildo municipal de Córdoba durante el siglo XVII.  En “Revista de Humanidades” nº 17, 2016. Pp. 63-90.

lunes, 18 de febrero de 2019

ZAPATERO A TUS ZAPATOS



Hace un tiempo, cuando estaba leyendo y estudiando el “padrón de vecinos y cuantías de Niebla” de 1503 me llamó la atención la cantidad de zapateros que había en nuestro pueblo entonces. Las coincidencias son posibles, pero normalmente responden a una o varias causas, sobre todo cuando la circunstancia se repite en el tiempo.

Veamos una transcripción del legajo 4 de nuestro Archivo Histórico de Niebla:

76rº               
La uilla de Niebla, en primero día del mes de agosto de mil y / seiscientos y treinta y un años. Se juntaron a cabildo el capitán Esteban / de Parrales y el licenciado Alonso Hernandes, alcaldes ordinarios, y don / Luis Daranda, alcayde en las ausençias de don Çepriano de la / Cueba, que lo es en propiedad, y Juan Rodrigues Moreno, Francisco / Serezo, Joseph del Castillo y el doctor Lançarote Pimienta, / regidores, y luego entró Alonso Pérez Biçente, alferes mayor / de a caballo. /

76vº               
Por quanto el eseço de los precios en los sapatos y obra / de çapatería es notable y resultan muchas quejas sien- / do así que por probiçión de su excelencia el duque, mi señor, se les / haze disimulo a los sapateros de que por el uso de sus ofisios / puedan curtir, de que les resultan muchos aprobé- / chamientos así por elaboro que hasen en la curtiduría / como por ser libres de alcabalas y siendo esto bien gene- / ral que a de tener primero lugar al particular de los dichos sa- / pateros, pues podían vivir y pasar con moderadas / ganançias por gobierno particular y cosa ynportan- / te a esta república,…

            Lo primero que nos llama la atención es la exención de alcabalas que tienen los zapateros iliplenses; la alcabala es probablemente el impuesto más importante del Antiguo Régimen español, gravaba el comercio y el que más ingresos producía a la Hacienda Real, cualquier transacción de compra-venta implicaba un beneficio para la corona en forma de impuesto, denominados alcabalas. Pues, desde el principio del dominio castellano, es decir, desde la conquista de Alfonso X y sus respectivas concesiones a Niebla, este gremio de zapateros (junto con los toneleros) se vio favorecido por la exención de algunos impuestos, no solo las alcabalas, también los almojarifazgos. ¿Podrían ser estos beneficios fiscales una atracción para zapateros de lugares cercanos?, pensamos que sí, ya que en el referido padrón de 1503 se recogen 14 zapateros, de los cuales 7 son “anteriores” y otros 7 son “recientes”; como curiosidad os ponemos sus nombres:

Pero Seuilla, Alonso Gonçalez, Diego Gonçalez, Juan de Montedoca, Gonçalo Hernández, Juan de Sanlúcar, Antón Rodríguez, Arias Alonso, Garçia Rodriguez, Alonso Hernández, Rodrigo Arias, Cristoual Garçía, Diego de Cortés y Garçia Martín.
            A los anteriores habría que sumarles las viudas de otros dos nombres, Francisco Rodríguez (fallecido).y Hernández Sánchez (fallecido)

"El zapatero remendón y su familia" Maître des Cortèges, s. XVII

Es el oficio mayoritario entre los manufactureros de la Niebla de principios del siglo XVI, de hecho, para una población total de 533 vecinos (unos 2500 habitantes) se nos antoja un número elevado el de 14 zapateros, probablemente también nos encontraríamos ante un producto de exportación desde Niebla a otros lugares.

Circunstancia que volvemos a ver repetida en la época del acta de cabildo que nos ocupa; en los listados de milicias correspondientes a 1651 encontramos la siguiente relación de vecinos zapateros de Niebla:

Juan Gómez, Francisco Márquez, Juan Ramos, Diego Rodríguez, Joseph Rodríguez, Diego Ruiz (zapatero remendón) y Pedro Díaz.

Aunque son menos, hacen un total de 7 zapateros para 220 vecinos, con lo que la proporción es casi la misma que para un siglo y medio antes, indicador de una actividad económica que mantuvo su protagonismo a pesar del despoblamiento sucesivo de Niebla (tengamos en cuenta que poco después del  padrón de 1503 se produce el saqueo de 1508 con gravísimas consecuencias para Niebla y su población)

Continuemos con el legajo 4:

 …se acordó se les notifique a todos los / susodichos que los sapatos de quatro suelas de dies puntos / arriba, los bendan a ocho reales y medio; y dende abaxo asta / siete puntos a seis reales; y que los sapatos de baca de diez pun- / tos arriba a siete reales y de zagales a sinco reales; y por / un par de suelas de baca echados, tres reales y medio; y en la mano / dos reales y medio. Y en quanto al calsado de mugeres y muchachos, / al respeto. Y que a todo género de calsado de cordobán le echen / la plantilla de suela y no de badana ni baldrés como lo / suelen hazer; y que se les apersibe que usen sus ofisios se- / gún los usan de presente, pena de que en ellos se executaren / las de las reales premáticas de su magestad. /

El punto es la unidad de medida para el calzado, variando según la zona de Europa donde estemos, podemos ver que, cuanto mayor era el zapato, también lo era su valor.

Igualmente podemos inferir algo sobre los materiales con que los hacían. El cordobán es piel curtida de ternero o becerro adornada con relieves, siendo el español considerado el mejor curtido de Europa, aunque también se utilizaba el baldrés, que era una piel de cordero u oveja. No nos debe sorprender la abundancia de estos materiales, ya que Niebla, su Condado y término, no sólo poseía “pueblos de calidad, con una agricultura rica”, tal y como recoge el censo de 1528 de Carlos I, sino que disfrutaba de extensas zonas de dehesas donde pastaban rebaños de bueyes y ganado ovino. De esta forma, la materia prima no era difícil de encontrar.





reproducciones de calzado del siglo XVII

Como podemos ver, no era un mercado libre, el cabildo impone los precios del producto, no los artesanos, pero ¿eran un producto caro o barato para la época? ¿Podían vivir y pasar con moderadas ganancias tal y como argumentan los capitulares? A modo de comparación hemos sacado algunos precios de otros productos más comunes para que hagáis una comparación relativa. En 1631:

-       una arroba de vino valía 3,5 reales
-       una libra de pan, 8 maravedís
-       una libra (1/2 kg) de carne de carnero, 14 cuartos o 3.5 reales
-       un cuartillo (100grs.) de aceite, 18 maravedís.
   


Aquí os dejamos las equivalencias para que saquéis vuestras conclusiones, caros o baratos, lo que sí parece innegable es la calidad del producto, tanto por sus materiales como por la competencia que debería existir en Niebla.

Libra castellana = 460 grs. aprox.
1 ducado = 11 reales =375 mrs.
1 real = 34 mrs.



real de plata de Felipe II (1607)

Fuentes:

ARCHIVO MUNICIPAL DE NIEBLA, leg. 3 y 4

ANASAGASTI VALDERRAMA, ANA MARÍA y RODRIGUEZ LIAÑEZ, L. Niebla y su tierra en la Baja Edad Media: historia y documentos: Diputación de Huelva, Servicio de Publicaciones, 2006, 2 v.

INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA. Censo de pecheros de Carlos I, 1528. Tomo II. Madrid. 2008.

LADERO QUESADA, MIGUEL ANGEL. Niebla, de reino a condado. Colección investigación. Diputación de Huelva. 1992, Huelva. Libro en propiedad.





Pelayo Castillo Palacios y Antonio Bonilla Giles.

martes, 12 de febrero de 2019

UN 12 DE FEBRERO, ESPADA EN MANO


En la uilla de Niebla en doze días del mes de febrero de mil / y seiscientos y treinta y un años, se juntaron acabildo Alonso Rodrigues / Biçente, alférez mayor de a caballo, y el capitán Esteban de Parrales, alcal- / des ordinarios; Juan Rodrigues Moreno, Francisco Serezo, Joseph del / Castillo y diego Alonso coronel, regidores desta uilla.
(26vº)            
Contradision al te- / niente de  alcayde (nota al margen)
En este cabildo, los dichos Juan Rodrigues Moreno y Francisco / Serezo, regidores, dixeron que por quanto a su notisia es benido / que en dies y nuebe días del mes de abril del año próximo / pasado en este cabildo se presentó don Luis Daranda con una / probisión del duque mi señor, en que le hazía merced del ofisio de / teniente de alcayde del castillo desta uilla, con esto en el ca- / bildo y que después de la justisia tenga primero lugar / y porque lo susodicho es cosa nueba, a lo menos de que tenga / el primero lugar después de la justisia; y porque ellos / no se hallaron presentes en el dicho cabildo, siendo como eran / regidores, para suplicar a su excelencia del dicho nombramiento / agora que a llegado a su notisia dixeron que obedesian / e obedesieron la dicha probisión del duque mi señor con el / respeto debido y en el cumplimiento, que lo contradi- / zen y suplican a su excelencia sea serbido de admitirles / su contradisión por no estar como no está en costum- / bre los tenientes de alcayde que a abido en esta uilla / de sentarse sino en el lugar que les toca por su antigue- / dad y por otras causas y razones que tienen que repre- / sentar a su excelencia, y ansí lo piden por testimonio y lo firmaron de sus nombres. /

Juan Rodrigues [firma]                   Francisco Serezo [firma]

En un cabildo municipal es importante el lugar de preminencia que cada uno ocupa, tanto que incluso el protocolo del corpus estaba totalmente reglado y ordenado como ya publicamos en una entrada antigua. Hemos extraído y estas trasncripciones de nuestro archivo para que nos den una imagen de las “luchas de poder” que se daban a principios del siglo XVII en la política municipal.

legajo 4 del Archivo Histórico de Niebla

            Aunque los cargos municipales en su mayoría eran concedidos por el duque (alcaldes y regidores fundamentalmente) para el gobierno y funcionamiento de la villa, también había otra serie de cargos que normalmente eran honoríficos y utilizados como monedas de cambio, objeto de compra-venta o como “premios” concedidos por el duque a sus servidores más fieles. En Niebla puede ser el caso del “Alcaide del Castillo”, realmente el representante señorial de la fortaleza iliplense, verdadero símbolo del poder ducal. El 19 de abril de 1630 el duque otorga la merced de tal título a su camarero personal, Cipriano de la Cueva Aldana, pero sin la obligación de residir ni en el castillo ni siquiera en la villa de Niebla, a efectos prácticos y presenciales también nombra a un “Teniente de Alcaide”, cuyas funciones no están muy bien definidas, pero normalmente son pocas y de carácter figurativo; el problema radica cuando este cargo que aquí referimos, el Teniente de Alcaide del Castillo, quiere entrometerse en las funciones municipales y acaban surgiendo roces que, podrían llegar a mayores como veremos.



            Inicialmente la queja que presentan dos regidores del cabildo de Niebla ante el duque es que el Teniente de Alcaide no respeta ni la antigüedad ni el sitio de los cargos municipales en las reuniones de cabildo. Dos días más tarde se recibe una carta del duque en estos términos:


(27rº)              14 febrero 1631
En este cabildo se leyó una carta que el duque mi señor mandó a es- / ta villa en que le ordena que a don Luis Daranda, por teniente de al- / cayde y a el alguazil mayor por su ofisio les admitan en este ca- / bildo con espada: y bista por los dichos capitulares la obede- / sieron con el respeto debido como carta de su excelencia que guarde / Dios muchos años.


            El duque ordena que se admita la presencia del Teniente de Alcaide y la del Alguacil Mayor armados con espada; permisión totalmente lógica en el alguacil, ya que era el encargado de ejecutar las órdenes dadas por el cabildo, encargado de velar por el buen funcionamiento de la vida municipal y de realizar rondas de vigilancia, de hecho debería existir un alguacil menor o “alguacil de espada” por cada collación o parroquia en las que estuviera dividida la villa. Lo que no quedaba tan claro, al menos para el cabildo es que el Teniente de alcaide pudiera portar armas en la reunión, de hecho el documento continúa de la siguiente forma:


espada ropera de principios del siglo XVII


Y en quanto a su cumplimiento  (la orden del duque) su- / plican a su excelencia sea serbido de mandar a los susodichos / no entren en este cabildo con espada por ser cosa nueba / y que este cabildo está en costumbre ynmemorial de / que en él no entren ninguno de sus capitulares con es- / pada antes los tenientes de alcayde y alguaziles ma (sic) / mayores que a cabildo siempre an estado en él sin (27vº) espada, y que constara desto por ynformasión / de testigos y testimonios que mandaron se saquen / y con carta deste cabildo se remita a su excelencia, y ansímismo / se le dé quenta como el dicho Luis es ombre belicoso y es / muy ynquieto y ocasionado a pesadumbres como lo a hecho / con muchos corregidores desta uilla y otros capitulares / y que entrando con espada pondrá en más oca- / siones de pesadumbre a los capitulares del. Y que por / la enfermedad que tiene de gota coral que le da muy de or- / dinario que de todo punto le priba el sentido se pone y es / yncapás del uso y exerçisio de los ofisios que su excelencia le a / hecho merçed. Y que a esta diligensia baya un capitu- / lar a besar la mano a su excelencia y significádole los yn- / conbenientes que se escusarían si el teniente de / alcayde no entra con armas en el cabildo y con esto / se acabó este cabildo./

            Como vemos el referido Luis de Aranda debía ser un individuo “de armas tomar” y propenso a resolver las discusiones cuando menos con la amenazante presencia de su espada, inferimos que no despertaba mucha simpatía entre los miembros del cabildo.
No es sólo su carácter “belicoso”, también el peligro que implicaba la enfermedad que padecía, la “gota coral”, es como se denominaba a la epilepsia, de la que ya hablamos hace un año en el artículo titulado UNA MUERTE EXTRAÑA EN LAVAPIÉS. No es difícil imaginar el riesgo que conllevaría una persona en pleno ataque de epilepsia con una espada desenvainada en la mano.

De todas formas los informes enviados al duque tuvieron que surgir efecto ya que el 17 de febrero es el propio Luis de Aranda quien se dirige al cabildo en los siguientes términos:


En este cabildo propuso el dicho don Luis Daranda, teniente de alcayde / desta uilla, que atento a que su excelencia el duque mi señor por su decreto /  le a hecho honra y merced de que entre en este cabildo con espada / por preeminensia de su ofisio. Lo qual el cabildo des- / tau illa, paresiéndole cosa nueba, quiere suplicar dello a su excelencia  e ynformarle. Y porque el dicho don Luis Daran- / da está ynformado de que la dicha merced y preeminensia / que su excelencia le hase es cosa nueba, y por quitarse de pleytos y conserbar la bue- / na pas que tiene con este cabildo, dixo que se desiste / del derecho que tiene a la dicha prreeminençia y que no quie- / re usar della agora ni en tiempo alguno y lo firmó / y entregó el dicho decreto al dicho alferes mayor para no usar / del agora ni en tiempo alguno.

Luis de Aranda [firma]


Fuente: legajo 4 del Archivo Histórico de Niebla.

Pelayo Castillo Palacios y Antonio bonilla Giles.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

IN MEMORIAM, PACO GÓMEZ


Tras un lapso de tiempo sin frecuentar el campus de la Universidad este octubre retomo lo que yo denomino una “puesta a punto”, ya que hay periodos históricos que están en continuo estado de revisión y que en caso de Niebla le afectan de lleno. Es en mi primer día de Arqueología Protohistórica cuando Clara Toscano me espeta ¿sabes que Paco ha muerto?, sinceramente es de esas noticias que además de dolerte personalmente lo hace también intelectualmente.

¿Con quién voy a discutir ahora sobre la Puerta del Agujero?

Francisco Gómez Toscano, fallecido el 24 de septiembre,  se ha ganado con creces un sitio en la Historia Iliplense, sinceramente echo de menos un reconocimiento local sobre su trabajo y, lo que es más, su persona.

Personalmente lo conocí en mi primer curso de la licenciatura de Geografía e Historia, allá por el año 1993, yo comenzaba y él estaba inmerso en su tesis doctoral, o lo que es lo mismo, casi vivía en el departamento de Arqueología, donde nos escabullíamos cada vez que podíamos los pocos locos que nos decantábamos por esa especialidad. De Paco aprendí sobre todo a dibujar piezas cerámicas; más tarde en los locales del antiguo colegio San Walabonso a clasificar y signar piezas. En la lectura de su tesis también aprendí a defender tus ideas por encima de todo y de todos (quizás por el corporativismo entre los alumnos “maduros”). Eran años de aprendizaje en los cuales los miembros del departamento nos servían de referentes.

Luego vino su vinculación con Niebla, podría pensarse que sólo desde el punto de vista arqueológico, pero Paco fue más allá y mediante la Escuela Taller, estableció un contacto directo con muchos de nuestros paisanos, quizás en esos momentos fue cuando, como él mismo decía, empezó a sentirse un iliplense más. Continuamente pendiente de cualquier excavación o evento cultural iliplense, codirigió también los cursos de verano que la Universidad de Huelva realizó durante algunos años en Niebla (tristemente perdidos).

También comenzamos nuestras disputas intelectuales sobre aspectos muy concretos de Niebla, lo que sirvió en mi caso esforzarme en aprender para intentar rebatir al profesor.
De especial recuerdo fue el año que me matriculé en su asignatura “Arqueología Protohistórica”, un lujo, 4 ó 5 alumnos y Paco Gómez sólo para nosotros, aunque debo reconocer que también tuve alguna que otra “clase particular” en la cafetería de la UHU.

Mi sincero reconocimiento para un referente con el que seguiré estando en desacuerdo en muchas cosas, pero del que tanto seguiré aprendiendo; supongo que allá donde estés ya habrás revuelto el suelo buscando el Bronce Final del lugar. Este rincón de Andalucía occidental echará de menos tus investigaciones.

Hasta siempre profesor.

fotografía del diariodehuelva.es


domingo, 11 de noviembre de 2018

EL MAESTRO JUAN DE SALVATIERRA


Esta vez trataremos de un personaje que nos ha tenido siempre pendientes en nuestras investigaciones: El maestro Juan de Dios Salvatierra.

Por el lugar donde encontramos por primera vez su nombre escrito pensamos en un maestro de los que el cabildo contrataba para enseñar a los niños iliplenses, quien, por motivos que desconocíamos, se enterró en un sitio privilegiado, en la cripta que hay bajo el altar mayor de la iglesia de Santa María.

cripta bajo el altar (Pelayo Castillo)

De esta forma sólo teníamos un nombre y una cripta, en la que se encuentran otros nombres que intentaremos desvelar en posteriores entradas. Dice el refranero español que “no hay mal que por bien no venga” y en este caso la imposibilidad de seguir trabajando en nuestro Archivo Histórico nos hizo tomar otra fuente que teníamos pendiente, en sólo dos visitas ya está produciendo historia iliplense de la buena, el Archivo Diocesano de Huelva.

Os ponemos la transcripción de un documento inserto en la sección Gobierno, caja “Niebla 1838-1937”

Don Juan de Dios Salvatierra, maestro / de alarife de esta villa /
Certifico que, habiendo reconocido / el edificio iglesia parroquial con el / título de Santa María de Granada, lo / he allado no solo con la sacristía des- / truida completamente, sino es también la / techumbre de la iglesia descubierta / por muchas partes, sus muros abiertos / los arcos sentidos por sus claves y la / torre también fatal; de modo que el / edificio amenaza una ruina bien fatal / que necesita por consiguiente una pronta / reparación que, a mi ber, se necesita / para dicha reparación 1400 reales, advirtiendo / que, de no acerla, sería sumo el costo y / acaso imposible si llegase a arruinar- / se y aunque se halla en esta villa / otra iglesia con el título de San Mar- / tín, después de haberla reconocido se ha- / lla en peor estado todo lo que para los efec- // tos conbenientes certifico. /
Niebla y julio, 29 de 1844 /
Juan de Dios Salvatierra [firma]

         Realmente fue la firma de este documento la que nos llevó a una conclusión distinta a la suposición inicial.

firma de Juan Salvatierra. Archivo Diocesano

Si observamos, la firma es idéntica en ambos casos, en el certificado y en la pared de la cripta, por lo que, obviando que Juan de Salvatierra no pudo haber firmado en su lápida, pensamos que fue el maestro de obras encargado de reparar la iglesia de Santa María y que dejó su firma en un lugar poco visible; aunque actualmente veamos en primer plano la firma del alarife, si nos ubicamos en la disposición original de la cripta, a la que se entraba por la parte delantera del ábside, el nombre del albañil quedaba oculto y al fondo.

Ya puestos quisimos bucear un poco más en la biografía de Juan de Salvatierra y encontramos una vida que peculiar y que refleja una situación bastante común en el siglo XIX español:
Aunque la referencia más antigua de Juan de Salvatierra es la de 1844, del Archivo Diocesano, no encontramos a este maestro albañil en los padrones de vecindario hasta 1851; Juan, natural de Utrera (Sevilla) y de 42 años, en 1851 vivía en la Plaza de la Constitución (actual Plaza de Santa María) con su mujer María Carrasco Mora, natural de Bonares, de 32 años y con sus hijos de 7 años Antonio y María (mellizos/gemelos?); nos llama la atención que sus hijos son naturales de Niebla, y, sin embargo, ni Juan Ni su familia aparecen en los padrones de 1845 ni en 1850. Puede ser debido a un error en la elaboración de los padrones, que omitieron esta familia (algo poco creible), que vivían en otra localidad (acaso Bonares, de donde era su mujer) o que no adquirió la condición de vecino hasta el año 1851, nuestra hipótesis, ya que sus dos hijos habían nacido en Niebla.

En el año 1855, su hija María ya no aparece en el padrón, suponemos que fruto de la nada inusual mortandad del XIX en España, de esta manera conviven Juan, su esposa e hijo.
            Otra nueva situación nos ha llamado la atención en el padrón de 1861, en este caso Juan vivía en la calle Siete Revueltas, pero estaba casado con Carmen Fernández Díaz, natural de Huelva y convivía con Rosa Boza Fernández, que suponemos su hijastra, fruto de un matrimonio anterior de Carmen. Así pues pensamos que Juan enviudó entre 1855 y 1861, volviéndose a casar con una viuda, también suponemos que su hijo Antonio moriría porque desparece igualmente de los padrones posteriores. Situación que perduró hasta 1863, año en que Carmen aparece en el padrón con la condición de “viuda”, evidentemente Juan de Salvatierra murió entre los años 1861 al 63 con 52-54 años de edad aproximadamente. ¿Qué fue enterrado en la cripta de Santa María? No lo sabemos, pero que la inscripción que encontramos en ella es su firma sí lo podemos asegurar.


padrón de 1855. Archivo Histórico de Niebla. leg. 166

            Es nuestro pequeño homenaje a un persona que vivió, trabajó y murió en Niebla, que nos ha tenido pendiente de su vida desde los comienzos de nuestras investigaciones y que, como tantos otros anónimos, hicieron de Niebla lo que es hoy. Gracias Juan de Dios Salvatierra y Arenas.

            Con este artículo abrimos también una nueva vía con pequeñas biografías que nos ayuden a entender la vida iliplense de siglos pasados.

Pelayo Castillo Palacios y Antonio Bonilla Giles.