"STAT ROSA PRISTINA NOMINE, NOMINA NUDA TENEMUS"

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El blog de Pelayo Castillo Palacios

lunes, 18 de febrero de 2019

ZAPATERO A TUS ZAPATOS



Hace un tiempo, cuando estaba leyendo y estudiando el “padrón de vecinos y cuantías de Niebla” de 1503 me llamó la atención la cantidad de zapateros que había en nuestro pueblo entonces. Las coincidencias son posibles, pero normalmente responden a una o varias causas, sobre todo cuando la circunstancia se repite en el tiempo.

Veamos una transcripción del legajo 4 de nuestro Archivo Histórico de Niebla:

76rº               
La uilla de Niebla, en primero día del mes de agosto de mil y / seiscientos y treinta y un años. Se juntaron a cabildo el capitán Esteban / de Parrales y el licenciado Alonso Hernandes, alcaldes ordinarios, y don / Luis Daranda, alcayde en las ausençias de don Çepriano de la / Cueba, que lo es en propiedad, y Juan Rodrigues Moreno, Francisco / Serezo, Joseph del Castillo y el doctor Lançarote Pimienta, / regidores, y luego entró Alonso Pérez Biçente, alferes mayor / de a caballo. /

76vº               
Por quanto el eseço de los precios en los sapatos y obra / de çapatería es notable y resultan muchas quejas sien- / do así que por probiçión de su excelencia el duque, mi señor, se les / haze disimulo a los sapateros de que por el uso de sus ofisios / puedan curtir, de que les resultan muchos aprobé- / chamientos así por elaboro que hasen en la curtiduría / como por ser libres de alcabalas y siendo esto bien gene- / ral que a de tener primero lugar al particular de los dichos sa- / pateros, pues podían vivir y pasar con moderadas / ganançias por gobierno particular y cosa ynportan- / te a esta república,…

            Lo primero que nos llama la atención es la exención de alcabalas que tienen los zapateros iliplenses; la alcabala es probablemente el impuesto más importante del Antiguo Régimen español, gravaba el comercio y el que más ingresos producía a la Hacienda Real, cualquier transacción de compra-venta implicaba un beneficio para la corona en forma de impuesto, denominados alcabalas. Pues, desde el principio del dominio castellano, es decir, desde la conquista de Alfonso X y sus respectivas concesiones a Niebla, este gremio de zapateros (junto con los toneleros) se vio favorecido por la exención de algunos impuestos, no solo las alcabalas, también los almojarifazgos. ¿Podrían ser estos beneficios fiscales una atracción para zapateros de lugares cercanos?, pensamos que sí, ya que en el referido padrón de 1503 se recogen 14 zapateros, de los cuales 7 son “anteriores” y otros 7 son “recientes”; como curiosidad os ponemos sus nombres:

Pero Seuilla, Alonso Gonçalez, Diego Gonçalez, Juan de Montedoca, Gonçalo Hernández, Juan de Sanlúcar, Antón Rodríguez, Arias Alonso, Garçia Rodriguez, Alonso Hernández, Rodrigo Arias, Cristoual Garçía, Diego de Cortés y Garçia Martín.
            A los anteriores habría que sumarles las viudas de otros dos nombres, Francisco Rodríguez (fallecido).y Hernández Sánchez (fallecido)

"El zapatero remendón y su familia" Maître des Cortèges, s. XVII

Es el oficio mayoritario entre los manufactureros de la Niebla de principios del siglo XVI, de hecho, para una población total de 533 vecinos (unos 2500 habitantes) se nos antoja un número elevado el de 14 zapateros, probablemente también nos encontraríamos ante un producto de exportación desde Niebla a otros lugares.

Circunstancia que volvemos a ver repetida en la época del acta de cabildo que nos ocupa; en los listados de milicias correspondientes a 1651 encontramos la siguiente relación de vecinos zapateros de Niebla:

Juan Gómez, Francisco Márquez, Juan Ramos, Diego Rodríguez, Joseph Rodríguez, Diego Ruiz (zapatero remendón) y Pedro Díaz.

Aunque son menos, hacen un total de 7 zapateros para 220 vecinos, con lo que la proporción es casi la misma que para un siglo y medio antes, indicador de una actividad económica que mantuvo su protagonismo a pesar del despoblamiento sucesivo de Niebla (tengamos en cuenta que poco después del  padrón de 1503 se produce el saqueo de 1508 con gravísimas consecuencias para Niebla y su población)

Continuemos con el legajo 4:

 …se acordó se les notifique a todos los / susodichos que los sapatos de quatro suelas de dies puntos / arriba, los bendan a ocho reales y medio; y dende abaxo asta / siete puntos a seis reales; y que los sapatos de baca de diez pun- / tos arriba a siete reales y de zagales a sinco reales; y por / un par de suelas de baca echados, tres reales y medio; y en la mano / dos reales y medio. Y en quanto al calsado de mugeres y muchachos, / al respeto. Y que a todo género de calsado de cordobán le echen / la plantilla de suela y no de badana ni baldrés como lo / suelen hazer; y que se les apersibe que usen sus ofisios se- / gún los usan de presente, pena de que en ellos se executaren / las de las reales premáticas de su magestad. /

El punto es la unidad de medida para el calzado, variando según la zona de Europa donde estemos, podemos ver que, cuanto mayor era el zapato, también lo era su valor.

Igualmente podemos inferir algo sobre los materiales con que los hacían. El cordobán es piel curtida de ternero o becerro adornada con relieves, siendo el español considerado el mejor curtido de Europa, aunque también se utilizaba el baldrés, que era una piel de cordero u oveja. No nos debe sorprender la abundancia de estos materiales, ya que Niebla, su Condado y término, no sólo poseía “pueblos de calidad, con una agricultura rica”, tal y como recoge el censo de 1528 de Carlos I, sino que disfrutaba de extensas zonas de dehesas donde pastaban rebaños de bueyes y ganado ovino. De esta forma, la materia prima no era difícil de encontrar.





reproducciones de calzado del siglo XVII

Como podemos ver, no era un mercado libre, el cabildo impone los precios del producto, no los artesanos, pero ¿eran un producto caro o barato para la época? ¿Podían vivir y pasar con moderadas ganancias tal y como argumentan los capitulares? A modo de comparación hemos sacado algunos precios de otros productos más comunes para que hagáis una comparación relativa. En 1631:

-       una arroba de vino valía 3,5 reales
-       una libra de pan, 8 maravedís
-       una libra (1/2 kg) de carne de carnero, 14 cuartos o 3.5 reales
-       un cuartillo (100grs.) de aceite, 18 maravedís.
   


Aquí os dejamos las equivalencias para que saquéis vuestras conclusiones, caros o baratos, lo que sí parece innegable es la calidad del producto, tanto por sus materiales como por la competencia que debería existir en Niebla.

Libra castellana = 460 grs. aprox.
1 ducado = 11 reales =375 mrs.
1 real = 34 mrs.



real de plata de Felipe II (1607)

Fuentes:

ARCHIVO MUNICIPAL DE NIEBLA, leg. 3 y 4

ANASAGASTI VALDERRAMA, ANA MARÍA y RODRIGUEZ LIAÑEZ, L. Niebla y su tierra en la Baja Edad Media: historia y documentos: Diputación de Huelva, Servicio de Publicaciones, 2006, 2 v.

INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA. Censo de pecheros de Carlos I, 1528. Tomo II. Madrid. 2008.

LADERO QUESADA, MIGUEL ANGEL. Niebla, de reino a condado. Colección investigación. Diputación de Huelva. 1992, Huelva. Libro en propiedad.





Pelayo Castillo Palacios y Antonio Bonilla Giles.

martes, 12 de febrero de 2019

UN 12 DE FEBRERO, ESPADA EN MANO


En la uilla de Niebla en doze días del mes de febrero de mil / y seiscientos y treinta y un años, se juntaron acabildo Alonso Rodrigues / Biçente, alférez mayor de a caballo, y el capitán Esteban de Parrales, alcal- / des ordinarios; Juan Rodrigues Moreno, Francisco Serezo, Joseph del / Castillo y diego Alonso coronel, regidores desta uilla.
(26vº)            
Contradision al te- / niente de  alcayde (nota al margen)
En este cabildo, los dichos Juan Rodrigues Moreno y Francisco / Serezo, regidores, dixeron que por quanto a su notisia es benido / que en dies y nuebe días del mes de abril del año próximo / pasado en este cabildo se presentó don Luis Daranda con una / probisión del duque mi señor, en que le hazía merced del ofisio de / teniente de alcayde del castillo desta uilla, con esto en el ca- / bildo y que después de la justisia tenga primero lugar / y porque lo susodicho es cosa nueba, a lo menos de que tenga / el primero lugar después de la justisia; y porque ellos / no se hallaron presentes en el dicho cabildo, siendo como eran / regidores, para suplicar a su excelencia del dicho nombramiento / agora que a llegado a su notisia dixeron que obedesian / e obedesieron la dicha probisión del duque mi señor con el / respeto debido y en el cumplimiento, que lo contradi- / zen y suplican a su excelencia sea serbido de admitirles / su contradisión por no estar como no está en costum- / bre los tenientes de alcayde que a abido en esta uilla / de sentarse sino en el lugar que les toca por su antigue- / dad y por otras causas y razones que tienen que repre- / sentar a su excelencia, y ansí lo piden por testimonio y lo firmaron de sus nombres. /

Juan Rodrigues [firma]                   Francisco Serezo [firma]

En un cabildo municipal es importante el lugar de preminencia que cada uno ocupa, tanto que incluso el protocolo del corpus estaba totalmente reglado y ordenado como ya publicamos en una entrada antigua. Hemos extraído y estas trasncripciones de nuestro archivo para que nos den una imagen de las “luchas de poder” que se daban a principios del siglo XVII en la política municipal.

legajo 4 del Archivo Histórico de Niebla

            Aunque los cargos municipales en su mayoría eran concedidos por el duque (alcaldes y regidores fundamentalmente) para el gobierno y funcionamiento de la villa, también había otra serie de cargos que normalmente eran honoríficos y utilizados como monedas de cambio, objeto de compra-venta o como “premios” concedidos por el duque a sus servidores más fieles. En Niebla puede ser el caso del “Alcaide del Castillo”, realmente el representante señorial de la fortaleza iliplense, verdadero símbolo del poder ducal. El 19 de abril de 1630 el duque otorga la merced de tal título a su camarero personal, Cipriano de la Cueva Aldana, pero sin la obligación de residir ni en el castillo ni siquiera en la villa de Niebla, a efectos prácticos y presenciales también nombra a un “Teniente de Alcaide”, cuyas funciones no están muy bien definidas, pero normalmente son pocas y de carácter figurativo; el problema radica cuando este cargo que aquí referimos, el Teniente de Alcaide del Castillo, quiere entrometerse en las funciones municipales y acaban surgiendo roces que, podrían llegar a mayores como veremos.



            Inicialmente la queja que presentan dos regidores del cabildo de Niebla ante el duque es que el Teniente de Alcaide no respeta ni la antigüedad ni el sitio de los cargos municipales en las reuniones de cabildo. Dos días más tarde se recibe una carta del duque en estos términos:


(27rº)              14 febrero 1631
En este cabildo se leyó una carta que el duque mi señor mandó a es- / ta villa en que le ordena que a don Luis Daranda, por teniente de al- / cayde y a el alguazil mayor por su ofisio les admitan en este ca- / bildo con espada: y bista por los dichos capitulares la obede- / sieron con el respeto debido como carta de su excelencia que guarde / Dios muchos años.


            El duque ordena que se admita la presencia del Teniente de Alcaide y la del Alguacil Mayor armados con espada; permisión totalmente lógica en el alguacil, ya que era el encargado de ejecutar las órdenes dadas por el cabildo, encargado de velar por el buen funcionamiento de la vida municipal y de realizar rondas de vigilancia, de hecho debería existir un alguacil menor o “alguacil de espada” por cada collación o parroquia en las que estuviera dividida la villa. Lo que no quedaba tan claro, al menos para el cabildo es que el Teniente de alcaide pudiera portar armas en la reunión, de hecho el documento continúa de la siguiente forma:


espada ropera de principios del siglo XVII


Y en quanto a su cumplimiento  (la orden del duque) su- / plican a su excelencia sea serbido de mandar a los susodichos / no entren en este cabildo con espada por ser cosa nueba / y que este cabildo está en costumbre ynmemorial de / que en él no entren ninguno de sus capitulares con es- / pada antes los tenientes de alcayde y alguaziles ma (sic) / mayores que a cabildo siempre an estado en él sin (27vº) espada, y que constara desto por ynformasión / de testigos y testimonios que mandaron se saquen / y con carta deste cabildo se remita a su excelencia, y ansímismo / se le dé quenta como el dicho Luis es ombre belicoso y es / muy ynquieto y ocasionado a pesadumbres como lo a hecho / con muchos corregidores desta uilla y otros capitulares / y que entrando con espada pondrá en más oca- / siones de pesadumbre a los capitulares del. Y que por / la enfermedad que tiene de gota coral que le da muy de or- / dinario que de todo punto le priba el sentido se pone y es / yncapás del uso y exerçisio de los ofisios que su excelencia le a / hecho merçed. Y que a esta diligensia baya un capitu- / lar a besar la mano a su excelencia y significádole los yn- / conbenientes que se escusarían si el teniente de / alcayde no entra con armas en el cabildo y con esto / se acabó este cabildo./

            Como vemos el referido Luis de Aranda debía ser un individuo “de armas tomar” y propenso a resolver las discusiones cuando menos con la amenazante presencia de su espada, inferimos que no despertaba mucha simpatía entre los miembros del cabildo.
No es sólo su carácter “belicoso”, también el peligro que implicaba la enfermedad que padecía, la “gota coral”, es como se denominaba a la epilepsia, de la que ya hablamos hace un año en el artículo titulado UNA MUERTE EXTRAÑA EN LAVAPIÉS. No es difícil imaginar el riesgo que conllevaría una persona en pleno ataque de epilepsia con una espada desenvainada en la mano.

De todas formas los informes enviados al duque tuvieron que surgir efecto ya que el 17 de febrero es el propio Luis de Aranda quien se dirige al cabildo en los siguientes términos:


En este cabildo propuso el dicho don Luis Daranda, teniente de alcayde / desta uilla, que atento a que su excelencia el duque mi señor por su decreto /  le a hecho honra y merced de que entre en este cabildo con espada / por preeminensia de su ofisio. Lo qual el cabildo des- / tau illa, paresiéndole cosa nueba, quiere suplicar dello a su excelencia  e ynformarle. Y porque el dicho don Luis Daran- / da está ynformado de que la dicha merced y preeminensia / que su excelencia le hase es cosa nueba, y por quitarse de pleytos y conserbar la bue- / na pas que tiene con este cabildo, dixo que se desiste / del derecho que tiene a la dicha prreeminençia y que no quie- / re usar della agora ni en tiempo alguno y lo firmó / y entregó el dicho decreto al dicho alferes mayor para no usar / del agora ni en tiempo alguno.

Luis de Aranda [firma]


Fuente: legajo 4 del Archivo Histórico de Niebla.

Pelayo Castillo Palacios y Antonio bonilla Giles.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

IN MEMORIAM, PACO GÓMEZ


Tras un lapso de tiempo sin frecuentar el campus de la Universidad este octubre retomo lo que yo denomino una “puesta a punto”, ya que hay periodos históricos que están en continuo estado de revisión y que en caso de Niebla le afectan de lleno. Es en mi primer día de Arqueología Protohistórica cuando Clara Toscano me espeta ¿sabes que Paco ha muerto?, sinceramente es de esas noticias que además de dolerte personalmente lo hace también intelectualmente.

¿Con quién voy a discutir ahora sobre la Puerta del Agujero?

Francisco Gómez Toscano, fallecido el 24 de septiembre,  se ha ganado con creces un sitio en la Historia Iliplense, sinceramente echo de menos un reconocimiento local sobre su trabajo y, lo que es más, su persona.

Personalmente lo conocí en mi primer curso de la licenciatura de Geografía e Historia, allá por el año 1993, yo comenzaba y él estaba inmerso en su tesis doctoral, o lo que es lo mismo, casi vivía en el departamento de Arqueología, donde nos escabullíamos cada vez que podíamos los pocos locos que nos decantábamos por esa especialidad. De Paco aprendí sobre todo a dibujar piezas cerámicas; más tarde en los locales del antiguo colegio San Walabonso a clasificar y signar piezas. En la lectura de su tesis también aprendí a defender tus ideas por encima de todo y de todos (quizás por el corporativismo entre los alumnos “maduros”). Eran años de aprendizaje en los cuales los miembros del departamento nos servían de referentes.

Luego vino su vinculación con Niebla, podría pensarse que sólo desde el punto de vista arqueológico, pero Paco fue más allá y mediante la Escuela Taller, estableció un contacto directo con muchos de nuestros paisanos, quizás en esos momentos fue cuando, como él mismo decía, empezó a sentirse un iliplense más. Continuamente pendiente de cualquier excavación o evento cultural iliplense, codirigió también los cursos de verano que la Universidad de Huelva realizó durante algunos años en Niebla (tristemente perdidos).

También comenzamos nuestras disputas intelectuales sobre aspectos muy concretos de Niebla, lo que sirvió en mi caso esforzarme en aprender para intentar rebatir al profesor.
De especial recuerdo fue el año que me matriculé en su asignatura “Arqueología Protohistórica”, un lujo, 4 ó 5 alumnos y Paco Gómez sólo para nosotros, aunque debo reconocer que también tuve alguna que otra “clase particular” en la cafetería de la UHU.

Mi sincero reconocimiento para un referente con el que seguiré estando en desacuerdo en muchas cosas, pero del que tanto seguiré aprendiendo; supongo que allá donde estés ya habrás revuelto el suelo buscando el Bronce Final del lugar. Este rincón de Andalucía occidental echará de menos tus investigaciones.

Hasta siempre profesor.

fotografía del diariodehuelva.es


domingo, 11 de noviembre de 2018

EL MAESTRO JUAN DE SALVATIERRA


Esta vez trataremos de un personaje que nos ha tenido siempre pendientes en nuestras investigaciones: El maestro Juan de Dios Salvatierra.

Por el lugar donde encontramos por primera vez su nombre escrito pensamos en un maestro de los que el cabildo contrataba para enseñar a los niños iliplenses, quien, por motivos que desconocíamos, se enterró en un sitio privilegiado, en la cripta que hay bajo el altar mayor de la iglesia de Santa María.

cripta bajo el altar (Pelayo Castillo)

De esta forma sólo teníamos un nombre y una cripta, en la que se encuentran otros nombres que intentaremos desvelar en posteriores entradas. Dice el refranero español que “no hay mal que por bien no venga” y en este caso la imposibilidad de seguir trabajando en nuestro Archivo Histórico nos hizo tomar otra fuente que teníamos pendiente, en sólo dos visitas ya está produciendo historia iliplense de la buena, el Archivo Diocesano de Huelva.

Os ponemos la transcripción de un documento inserto en la sección Gobierno, caja “Niebla 1838-1937”

Don Juan de Dios Salvatierra, maestro / de alarife de esta villa /
Certifico que, habiendo reconocido / el edificio iglesia parroquial con el / título de Santa María de Granada, lo / he allado no solo con la sacristía des- / truida completamente, sino es también la / techumbre de la iglesia descubierta / por muchas partes, sus muros abiertos / los arcos sentidos por sus claves y la / torre también fatal; de modo que el / edificio amenaza una ruina bien fatal / que necesita por consiguiente una pronta / reparación que, a mi ber, se necesita / para dicha reparación 1400 reales, advirtiendo / que, de no acerla, sería sumo el costo y / acaso imposible si llegase a arruinar- / se y aunque se halla en esta villa / otra iglesia con el título de San Mar- / tín, después de haberla reconocido se ha- / lla en peor estado todo lo que para los efec- // tos conbenientes certifico. /
Niebla y julio, 29 de 1844 /
Juan de Dios Salvatierra [firma]

         Realmente fue la firma de este documento la que nos llevó a una conclusión distinta a la suposición inicial.

firma de Juan Salvatierra. Archivo Diocesano

Si observamos, la firma es idéntica en ambos casos, en el certificado y en la pared de la cripta, por lo que, obviando que Juan de Salvatierra no pudo haber firmado en su lápida, pensamos que fue el maestro de obras encargado de reparar la iglesia de Santa María y que dejó su firma en un lugar poco visible; aunque actualmente veamos en primer plano la firma del alarife, si nos ubicamos en la disposición original de la cripta, a la que se entraba por la parte delantera del ábside, el nombre del albañil quedaba oculto y al fondo.

Ya puestos quisimos bucear un poco más en la biografía de Juan de Salvatierra y encontramos una vida que peculiar y que refleja una situación bastante común en el siglo XIX español:
Aunque la referencia más antigua de Juan de Salvatierra es la de 1844, del Archivo Diocesano, no encontramos a este maestro albañil en los padrones de vecindario hasta 1851; Juan, natural de Utrera (Sevilla) y de 42 años, en 1851 vivía en la Plaza de la Constitución (actual Plaza de Santa María) con su mujer María Carrasco Mora, natural de Bonares, de 32 años y con sus hijos de 7 años Antonio y María (mellizos/gemelos?); nos llama la atención que sus hijos son naturales de Niebla, y, sin embargo, ni Juan Ni su familia aparecen en los padrones de 1845 ni en 1850. Puede ser debido a un error en la elaboración de los padrones, que omitieron esta familia (algo poco creible), que vivían en otra localidad (acaso Bonares, de donde era su mujer) o que no adquirió la condición de vecino hasta el año 1851, nuestra hipótesis, ya que sus dos hijos habían nacido en Niebla.

En el año 1855, su hija María ya no aparece en el padrón, suponemos que fruto de la nada inusual mortandad del XIX en España, de esta manera conviven Juan, su esposa e hijo.
            Otra nueva situación nos ha llamado la atención en el padrón de 1861, en este caso Juan vivía en la calle Siete Revueltas, pero estaba casado con Carmen Fernández Díaz, natural de Huelva y convivía con Rosa Boza Fernández, que suponemos su hijastra, fruto de un matrimonio anterior de Carmen. Así pues pensamos que Juan enviudó entre 1855 y 1861, volviéndose a casar con una viuda, también suponemos que su hijo Antonio moriría porque desparece igualmente de los padrones posteriores. Situación que perduró hasta 1863, año en que Carmen aparece en el padrón con la condición de “viuda”, evidentemente Juan de Salvatierra murió entre los años 1861 al 63 con 52-54 años de edad aproximadamente. ¿Qué fue enterrado en la cripta de Santa María? No lo sabemos, pero que la inscripción que encontramos en ella es su firma sí lo podemos asegurar.


padrón de 1855. Archivo Histórico de Niebla. leg. 166

            Es nuestro pequeño homenaje a un persona que vivió, trabajó y murió en Niebla, que nos ha tenido pendiente de su vida desde los comienzos de nuestras investigaciones y que, como tantos otros anónimos, hicieron de Niebla lo que es hoy. Gracias Juan de Dios Salvatierra y Arenas.

            Con este artículo abrimos también una nueva vía con pequeñas biografías que nos ayuden a entender la vida iliplense de siglos pasados.

Pelayo Castillo Palacios y Antonio Bonilla Giles.

jueves, 18 de octubre de 2018

GRACIAS ALFONSO, GRACIAS ARCHIVERO.


            Cuando comenzamos este proyecto en el Archivo Histórico de Niebla, conocimos a Alfonso, el archivero; desde entonces, casi semana a semana, nos ha facilitado el trabajo de forma notable. Hoy, desgraciadamente para nosotros pero afortunadamente para él su vida profesional da un salto de calidad y deja su labor archivística por otra nueva. Nos decimos hasta luego.

            Hay muchas formas de cumplir laboralmente, desde el mero sistema fabril en que se ficha al entrar, se automatiza/mecaniza el trabajo y se ficha al salir, sin más compromiso que el salarial con la empresa; otras personas se implican personalmente un poquito más e intentan mejorar sus condiciones de trabajo y las de los que le rodean; Alfonso va unos cuantos de peldaños más arriba. Él disfrutaba de su Archivo y del trabajo de los que nos acercábamos a investigar. Podía haberse limitado a proporcionarnos uno a uno los legajos y a recogerlos cuando terminábamos, pero en nuestro caso (y en el de los que han coincidido con nosotros) la relación ha sido más estrecha.

            Una mañana normal de trabajo en el archivo implicaba el saludo inicial y una charla previa acerca de cómo llevábamos la investigación; buen conocedor de la documentación con la que  ha trabajado durante años, no dudaba en indicarnos posibles pistas sobre el tema que buscábamos tratar… ¿habéis mirado en las llamadas a quintas? Nuestro proyecto se basa en la digitalización de los legajos, su clasificación, organización y puesta al servicio de cualquier futuro investigador, pero sin las facilidades que Alfonso nos ha dado hubiese sido mucho más ardua. Igualmente, cualquier hecho relevante, interesante, o simplemente curioso lo debatíamos entre los tres. Echaremos de menos esas opiniones y posibles vías de solución a las innumerables preguntas que nos seguirán surgiendo.

vídeo de Mancomunidad mostrando parte del trabajo de Alfonso.


            En cierto modo Alfonso es partícipe y colaborador necesario en todas nuestras publicaciones por lo que, en nombre de todos los que apreciamos el patrimonio cultural iliplense, te agradecemos enormemente tu amistad y ayuda. Te deseamos lo mejor en tu vida profesional y que sigamos encontrándonos en la Historia de nuestros respectivos pueblos, tantas veces común.

¡GRACIAS!

 Pelayo Castillo y Antonio Bonilla

lunes, 8 de octubre de 2018

CORONA DE PLATA PARA EL NIÑO DE LA VIRGEN

Ayer, día 7 de octubre, aprovechamos para regalar a la Hermandad de la Virgen del Pino un cuadro con una interesante transcripción que encontramos no hace mucho en el legajo nº 3 del Archivo Histórico.
A continuación publicamos el texto íntegro del referido cuadro e igualmente manifestamos el compromiso adquirido con la Hermandad sobre, cuando vuelva Nuestra Señora del Pino de su ermita, organizar una o varias jornadas acerca de la historia de la advocación de nuestra patrona desde los legajos del Archivo Histórico de Niebla y otros documentos.
Agradecemos también el acogimiento que para nuestra propuesta ha tenido la Hermandad, representada por su actual Hermana Mayor en la iglesia de Santa María.



PRIMERA CORONA DE PLATA DEL NIÑO DE LA VIRGEN. 1627.

En la villa de Niebla en nueve días del mes de mayo de mil y seiscientos y / veynte y siete años. Se juntaron a cabildo el licenciado Alonso Hernández / y Juan Bautista Moreno, alcaldes ordinarios; Andrés de Gama / alguazil mayor; Alonso Pérez Biçente, alferes mayor de a caballo; / el capitán Esteban de Parrales, alcalde de rentas; Cristóbal Pérez Ro- / mán, Pedro de Baldelonar, Juan Pérez Moreno, el capitán don Luis de Aran- / da Angulo, Francisco Serezo, el licenciado Francisco de la Calle Monsalbe, Mar- / cos Félix Abendaño y Andrés Beltrán de la Coba, regidores; / y Juan Gonçales de la Barrera, síndico procurador.  (Archivo Histórico de Niebla, legajo 3, folio 401 rº)



Transcripción:
Corona del niño / de Nuestra Señora del Pino / (nota al margen)
Corona de plata para el / niño de la Virgen del Pino / (nota al margen)
En este cauildo dio petición Pedro Lopes / Molinero, vecino desta uilla en que dixo que / él andaua juntando limosna para / faser una corona de plata al niño Jesús / de la Uirgen María Santísima del Pino porque no / tenía ninguna, pidió se le ayudase con al- / go para comprarla y se acordó que se le / den veinte y quatro reales para ayuda / a la dicha corona, y el tesorero los dé y pon- / ga en memorial de gasto por menudo; / y con esto se acauó este cauildo, de / que doy fee./  
Alonso Hernández [firma]   Andrés Beltrán [firma]              

(Archivo Histórico de Niebla, legajo 3, folio 402 vº)

Textos estudiados y su transcripción donada a la Ilustre Hermandad de la Santísima Virgen del Pino y de los santos mártires Walabonso y María, como humilde  aportación a la histórica devoción del pueblo de Niebla para con sus patronos y protectores.


Pelayo Castillo Palacios y Antonio Bonilla Giles, iliplenses.

sábado, 9 de junio de 2018

NIEBLA. 1767




Don Juan Ortiz Abreu, que heredó de su noble familia, entre otros muchos bienes, una casa en la calle Real, acaba de llegar de sus tierras montado a caballo; ha observado como el animal tiene problemas con una de sus herraduras y se lo entrega a Joaquín, su vecino de “color pardo” que en numerosas ocasiones le hace de sirviente y recadero –llévaselo a Pedro, el herrador, en el Arrabal Nuevo, y dile que lo necesito listo para esta tarde que he quedado con don Diego Monsalve, el Teniente de Alcalde, en su casa de la calle Cruz para unos negocios- el encargo es sencillo puesto que sólo tiene que atravesar la Plaza de San Martín y salir por la puerta del Socorro para llegar al Arrabal.

Joaquín aprovechará para recoger unos quesos en casa de José García, el cabrero, que vive unos metros más allá, en el Arrabal Viejo; se los ha encargado la viuda de don Domingo Ortiz que, desde que falleció su marido, apenas sale de su casa en la calle Botica.

Tras los recados, toma la calle Botica abajo y en su continuación por la calle Espejo se cruza con don José Moreno, médico titular de la villa quien, por la prisa que lleva, tiene algún paciente que atender…





Hemos querido empezar con una pequeña ficción pero, como diría cualquier película propicia para la siesta de verano “basada en hechos reales”, de hecho todos los cargos, trabajos, nombres de personas y callejero están sacados del padrón de vecinos de Niebla de 1767.




Hoy día 9 de junio es el “Día Internacional de los Archivos” y, dada la labor que llevamos realizando durante los últimos años en nuestro Archivo Histórico, queríamos celebrarlo con un pequeño análisis de este padrón, el más antiguo que hemos encontrado hasta la fecha.

En primer lugar hay que reseñar que los padrones de vecindario sin motivo específico como pudiesen ser los fiscales, de alistamiento, de repartimientos de impuestos, etc. se comienzan a realizar en el segundo tercio del siglo XVIII, con lo cual podemos considerar este de 1767 como uno de los más antiguos a nivel local, siempre dentro de la inespecifidad anteriormente explicada. También tenemos que tener en cuenta que lo que se relacionan son “vecinos”, normalmente cabezas de familia, con lo cual tenemos que aplicar un coeficiente aproximado de personas para suponer los habitantes de Niebla en cuestión, lo más aceptado para este siglo es 1 / 4, es decir, cada vecino supone 4 habitantes.

Partimos de la base de que están recogidos 199 vecinos con lo cual podemos aproximar unos 800 habitantes para la Niebla de 1767, pero también es importante saber que en este padrón no se recoge la población dispersa, tanto en viviendas rurales aisladas como en posibles caseríos dependientes de la villa, con lo cual estamos refiriéndonos a los pobladores del núcleo habitado principal de la villa.






Podemos observar cómo muchas calles han mantenido sus nombres, aunque pensamos que son sólo las principales y referentes, obviando los callejones y otras más pequeñas anexas a estas principales,  el “Barrio de Santiago” lo confirma. Por otros padrones y censos estudiados podemos decir que:


-       La calle de la Botica es la actual calle Hermanos Monsalve.
-     La calle Doctores también se encontraría cerca de la calle Hnos. Monsalve, ya que a veces aparece junto a la del Arco.
-       La calle Convento es la actual Almirante Pinzón / Padre Jesús Nazareno.
-     Hasta la fecha no hemos podido situar exactamente la Plazuela de Santa María, que suponemos cercana a la plaza homónima.

Sobre la distribución de los habitantes nos llama poderosamente la atención los escasos vecinos de la Plaza de Santa María, con sólo 4, lo que contrasta con todos los censos y padrones posteriores. A falta de estudiar a fondo la documentación de esta fecha concreta podemos tan sólo suponer que el terremoto de Lisboa de 1755, y según las crónicas sobre los daños que produjo, fue el causante. Primero por su cercanía temporal, solo 12 años antes, también sabemos que el grueso de las casas consistoriales se encontraba en la citada plaza, céntrica en lo geográfico y en lo sociopolítico; sabemos que estas casas consistoriales resultaron muy dañadas en el terremoto, con lo cual suponemos que todavía no se habían recuperado los edificios destruidos y, de ahí, su reducido número de vecinos.

Sin querer ahondar demasiado en el padrón veamos ciertos elementos sociales que nos han llamado especialmente la atención:




De menor a mayor, la población de Niebla se compone de 2 nobles, un 1% del vecindario; probablemente con un grado menor de nobleza o hidalgos, dado el carácter señorial de Niebla, dependiente de un grande como el duque de Medinasidonia.


El número de eclesiásticos, 7, comprende tanto al cura párroco como a otros 6 miembros del convento de Santo Domingo, todos empadronados en la correspondiente ubicación.

Como cabezas de familia, a falta del varón, aparecen 15 viudas (7,5%), pero no con su nombre propio, se les empadrona como “viuda de…” y el correspondiente nombre del marido fallecido.

Con el tratamiento de “Don” aparecen 21 vecinos, más los 2 nobles y los 7 eclesiásticos, lo que suponen el 15% del total, normalmente estas personas suelen venir acompañadas de algún cargo político local (regidor, teniente del alcalde, alguacil, diputado, procurador de causas) o empleo de cierta importancia (médico titular, abogado, escribano).

Por último un número importante de personas cuya anotación es la de “color pardo”, 30 vecinos (15%) cuyos orígenes africanos son indudables y corroboran la presencia de descendientes de esclavos que en padrones posteriores se denominarán como de “color moreno”. Todavía en 1950 el antropólogo Arcadio de Larrea cuantifica unos 500 negros en la provincia de Huelva, distribuidos en 5 poblaciones: Huelva, Moguer, palos, Gibraleón y Niebla.

Estos estudios y otros similares hacen que las horas dedicadas al estudio de nuestro Archivo Histórico merezcan la pena. Queremos igualmente felicitar a todos aquellos investigadores que dedican su esfuerzo al conocimiento de nuestra sociedad pretérita.

¡Feliz Día Internacional de los Archivos!

Pelayo Castillo Palacios
Antonio Bonilla Giles