Hoy vuelvo de Niebla cargado de ideas, de momentos musicales, de momentos gastronómicos y de fotografías para el blog, no os exagero si os digo que tengo material para cinco entradas nuevas, pero las dosificaré que tampoco puedo empacharos, además de no dar abastos con mi tiempo.
Obviamente y como se dice en la carnicería, la vez la tiene Rocío, ya que fue la primera en sugerirme lo siguiente:
“¿Tiene que ver nuestra Historia con el hecho de que una familia en concreto no sea entera de Niebla?”
Luego, el día del besamanos me explicaste un poco más la pregunta. Así que ahí va mi respuesta.
Estimada Rocío, voy a dividir la entrada en dos partes, una con mis justificaciones históricas y otra estrictamente personales y subjetivas. De entrada te diré que ser “de pura cepa”, o “nieblero desde siempre”, o tantas otras expresiones son iguales que las del movimiento nacionalista que se creó en el siglo XIX en las grandes potencias que justificaban sus colonias. Por aquel entonces Francia, Alemania, Inglaterra, España y otras potencias europeas comenzaban el proceso de colonización en África fundamentalmente y para justificar su supremacía sobre las “razas inferiores” se escudaban en su supuesta limpieza de sangre y en que eran civilizados desde siempre, herederos de las culturas clásicas, mientras que los nativos eran incultos y por tanto merecedores de explotar. Puede parecer un poco exagerado, pero la historiografía tradicional se basó durante un siglo en estos parámetros. El nacionalismo radical es una forma de dividir las personas en categorías y por tanto de intentar establecer “niebleros de primera” y “niebleros de segunda”, además de “forasteros”.
Continuando con los antecedentes históricos nos podemos ir tan lejos como queramos, por ejemplo, la tendencia actual dice que el hombre nace en África hace 4 ó 5 millones de años, desde donde se dispersa, de esta forma todos somos africanos ¿no? Si no queremos irnos tan atrás podemos coger el momento de gloria más importante de Niebla, esto es, la Labla musulmana, ¿eran iliplenses los musulmanes que llegaron y cambiaron la cultura originaria?, evidentemente sí, de hecho llevaron nuestro pueblo a sus más altas cotas históricas. Un poco más adelante, en 1588 Niebla tenía unos 1000 habitantes, fue perdiendo población hasta que en 1849 sólo eran 600 iliplenses los censados (entre ellos había “morenos”, es decir, negros o descendientes de los mismos y moriscos procedentes del mercado de esclavos), ¿eran iliplenses?, evidentemente trabajaban, vivían y morían en Niebla, luego sí. Con todo esto quiero decir que por Niebla, al igual que por Andalucía y por España han pasado muchos pueblos, culturas, razas, religiones, etc. y a mí me gusta pensar y decir que los que hoy nos sentimos iliplenses somos el fruto de lo mejor de todos los que nos precedieron.
La segunda parte, la de la opinión desde el corazón, la de Pelayo Castillo, es que el iliplense no nace, se hace. Ser de Niebla no quiere decir que tus padres, abuelos, bisabuelos, etc. tengan nuestro pueblo en su partida de nacimiento. Quiere decir que la sola mención del nombre de Niebla nos hace estremecer, a veces de alegría, a veces de dolor, de rabia, de cariño, de sentimientos que surgen desde dentro de nuestra alma.
Amiga Rocío, ¿Cuántas personas que se dicen de Niebla a la hora de colaborar o trabajar para el pueblo se quedan en un confortable segundo lugar? “Ya lo harán otros, yo tengo mi condición de nieblero justificada por mis antepasados”. En la Edad Media y Moderna, a éstas personas se las consideraba “nobleza de bragueta”, es decir, su importancia venía del braguetazo (perdonadme la expresión, pero existe en el diccionario de la RAE) que su padre o madre hubiese dado, los méritos personales eran pocos o ninguno. Por el contrario, quiero que te pares a pensar en personas con las que te encuentras a diario en tus múltiples servicios a la comunidad iliplense (creo que esto aclara que te considere una de las niebleras que más lucha por su pueblo); ¿cuántas de estas personas son de fuera, o sus padres, o alguno de sus abuelos?... bastantes ¿verdad?
Sin ir más lejos, dos de mis comentaristas más frecuentes están a cientos de kilómetros, Jana y Juanjo, no creo que mientan ni disimulen cuando manifiestan su amor por Niebla; teniendo en cuenta que no es un cariño exclusivo, creo que se puede ser de muchos lugares, querer a cada uno de una forma distinta, en cierto modo es como cuando alguien te hace esa estúpida pregunta de “¿a cuál de tus hijos quieres más?”
Como muestra un botón, te cuelgo la foto de dos iliplenses cuyos padres son de fuera (uno de Granada y otro de Bonares), ¿crees que trabajaremos menos por nuestro pueblo sabiendo que no somos “de pura cepa”?
Muchos besos amiga, sigue siendo ejemplo para esos dos “peazos de niebleros” que tienes en casa.
Por cierto, y gracias por el "tirón de orejas", en los comentarios me lo das con toda la razón del mundo. El fotógrafo también llegó desde Huelva hace unos años para, entre otras cosas crear la Semana Santa que hoy tenemos. Gracias Sebastián (otro "forastero-iliplense")